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Llevar un explorador robótico a otro mundo es un logro increíble, pero no valdrá mucho si la misión llega a su fin temprano porque se queda atascada en el suelo. La NASA se ha asociado con el Instituto de Tecnología de Georgia para investigar las formas en que un rover podría hacer frente a los materiales desmoronados o sueltos. La escuela construyó un vehículo prototipo llamado Mini Rover con ingeniosas ruedas “meneadas”.

Enviar robots para explorar un lugar como Marte tiene muchas ventajas, entre las cuales los robots son mucho más vigorosos que los humanos. Sin embargo, controlar una máquina desde varios minutos luz de distancia es complicado. Los operadores pueden usar imágenes del móvil para planificar cursos, pero solo pueden adivinar la consistencia de la superficie. Intentar subir una colina con gravilla suelta puede ser desastroso cuando no hay nadie en millones de millas que pueda enderezar un rover volteado. Incluso las superficies planas aparentemente seguras pueden ser peligrosas: el rover Spirit se encontró con su destino después de quedar atrapado en un parche de arena suelta. Una mejor comprensión de una rama de la física llamada terradinámica podría ayudar a evitar esto.

Según el físico de Georgia Tech, Dan Goldman, una rueda móvil con mayores grados de libertad puede ayudar a un robot a hacer frente a casi cualquier deslizamiento mientras navega por paisajes alienígenas. El Mini Rover utiliza una maniobra de rueda que el equipo ha denominado “Pedaleador de rotador trasero”. Las ruedas delanteras empujan continuamente el material hacia las ruedas traseras, lo que crea una pendiente menos empinada que la pendiente real. Las ruedas traseras “pedalean” para subir la pendiente más suave. Por lo tanto, el rover crea múltiples colinas pequeñas para superar una grande. Si el vehículo se hunde en material suelto, el mismo movimiento de pedaleo puede liberar las ruedas y moverlas hacia adelante.

Georgia Tech construyó el prototipo en colaboración con Johnson Space Center utilizando impresión 3D y piezas comerciales disponibles. Como se repara fácilmente, el equipo pudo someterlo a condiciones difíciles sin temor a arruinarlo. Esto también permitió a los investigadores probar tipos de locomoción que nunca podrían haber sido probados en un rover de tamaño completo desarrollado para una misión real. Descubrieron que el cuidadoso movimiento de pedaleo era lo más útil y, en general, ir despacio es el mejor enfoque.

La NASA podría optar por integrar diseños de ruedas similares en futuros rovers, pero el trabajo de construcción ya ha concluido en el próximo gran rover de la NASA. El rover Perseverance se lanzará este verano y aterrizará en Marte a principios de 2021. Tendrá un helicóptero no tripulado que puede ayudar a trazar su rumbo, pero una trampa de arena inesperada aún podría resultar problemática.

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