así están cambiando el cine las pequeñas productoras

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Hasta hace un par de años, la productora A24 se hizo famosa distribuyendo películas que nadie más se atrevía a llevar al cine: desde Spring Breakers de Harmony Korine, hasta The VVitch de Robert Eggers. La productora tomó decisiones muy arriesgadas que otros hubieran considerado impensables.

Más tarde y en lo que fue una evidente estrategia de expansión agresiva, decidió producir su propia historia: Moonligth, la historia de un hombre afroamericano gay, llegó a las pantallas de cine para sorprender a la crítica, seducir a la audiencia y, por último, arrebatar el Oscar a la favorita La La Land de Damien Chazelle. Con este único y definitivo movimiento, la productora se convirtió en un éxito de considerable envergadura.

Pero más allá de eso, el mérito de las pequeñas productoras independientes de la meca del cine consiste en analizar a la industria desde la experimentación y el riesgo. En el caso de A24, después de lograr la estatuilla a mejor película, la productora continuó acumulando una larga lista de títulos que dejan muy claro que la compañía está dispuesta a reformar a Hollywood desde sus cimientos: Lady Bird, The Disaster Artist, Eighth Grade y Jonah Hill’s Mid90s son algunos de los nombres que engrosan el catálogo de una de las grandes empresas modernas del mundo del cine. ¿Qué tanto está cambiando a Hollywood estas nuevas visiones sobre el cine? se podría deducir su peso actual por un dato muy sencillo: la sede Central de A24 se encuentra en Nueva York.

Una historia extraña

A24 fue un proyecto que nació de una buena confluencia de ideas. En el año 2012, los veteranos del cine David Fenkel, John Hodges y David Katz dejaron sus respectivos trabajos en distintas áreas de Hollywood para crear una empresa propia.

Una, que, además, estuviera comprometida con tomar riesgos y correr con las consecuencias. Algo que fue evidente desde las primeras decisiones de la productora: la película del 2014 Obvious Child, dirigida por Gillian Robespierre fue una comedia romántica sobre el aborto que provocó algunas protestas. Más tarde, A24 decidió dar el papel protagonista de la película semibiográfica sobre David Foster Wallace The End of the Tour a Jason Segel, cuya mayor credencial era la serie televisiva de Cómo conocí a vuestra madre. El resultado fue una película sobria, sorprendentemente conmovedora, que permitió al director James Ponsoldt explorar la personalidad del esquivo escritor.

Incluso, tuvo la osadía de permitir a Yorgos Lanthimos especular sobre el amor moderno en la sátira grotesca Lobster, que ningún otro estudio hubiera permitido llegar a la pantalla grande. El resultado de semejante mezcla de osadía y también, de profundo conocimientos sobre las posibilidades cinematográficas de cierto cine independiente (y su trascendencia en la industria) transforman a la productora en el lugar ideal para la innovación, sobre todo para una nueva generación de escritores y directores que no encontrarían lugar en cualquier otro estudio.

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El secreto de A24 es que quizás no persigue el Oscar —no directamente— ni tampoco está obsesionado con grandes proyectos que incluyan a nombres de la lista triple AAA de Hollywood. En realidad, para la productora, la prioridad es experimentar a todo nivel y crear una versión del cine no solo accesible a una nueva generación sino también, que sea lo suficientemente rentable para permitirse el lujo de proyectos minoritarios.

En el 2013, A24 llegó a un con DirectTV de 40 millones de dólares con DirecTV y más tarde, se asociaron con Amazon para hacer que las películas A24 estén disponibles en Amazon Instant Video. El modelo de negocio de la productora está, de hecho enfocado, en confiar en cineastas audaces (al estilo de Harmony Korine y Sofia Coppola, por señalar algunos nombres) y luego encontrar la manera de vender el producto de forma rentable, no necesariamente en las pantallas de cine.

También, tienen una audaz estrategia de mercadeo: para el estreno de Ex Machina de Alex Garland, la productora creó un perfil falso de Tinder para el robot de la película, interpretado por la actriz Alicia Vikander. La cuenta coqueteó con varios usuarios y al final se convirtió en una de las publicidades más efectiva de la productora para el film.

El 2016 fue histórico para A24 y le afianzó como una de las principales productoras del mundo: Brie Larson se llevó el galardón a mejor actriz por su actuación en la película Room de Lenny Abrahamson, el documental acerca de la vida Amy Winehouse. Obtuvo el premio al mejor del año y Ex Machina ganó por los mejores efectos visuales, superando a Star Wars: El Despertar de la Fuerza y Mad Max: Fury Road. Pero por supuesto, el gran momento histórico de A24 fue lograr Oscar con una película que desafió todos los pronósticos. Moonligth se convirtió en el símbolo del nuevo Hollywood.

Annapurna y la confianza en los extremos

La productora Annapurna fue fundada por Megan Allison en 2011. Con la intención de financiar propuestas atrevidas de cineastas sin reconocimiento inmediato, que por supuesto no contaban con el apoyo de los grandes estudios. Hollywood suele ser un lugar difícil para el pensamiento independiente y Annapurna decidió ser el lugar ideal para no solo los nuevos talentos emergentes, sino cualquier realizador que necesitara un lugar para sostener un nuevo discurso cinematográfico.

Ellison no es una desconocida en el mundo de los negocios: padre Larry Ellison, cofundador de la compañía Oracle, es la séptima persona más rica del planeta según Forbes, lo que permite a la productora tener cierta holgura al momento de decidir los proyectos que financiará y también, la forma en que analizará sus posibles ganancias. De esta extraña dupla, provienen obras como The Master de Paul Thomas Anderson, La hora más oscura de Kathryn Bigelow o Her+ de Spike Jonze. Con una considerable huella autoral, Annapurna se convirtió en el hogar predilecto de la mayoría de los directores independientes de Hollywood y, como A24, ha tomado riesgos de considerable importancia que incluso han puesto en peligro su mera existencia.

Hace algunos meses, la empresa estuvo a punto de declararse en bancarrota por el bajo rendimiento de sus películas, pero finalmente la productora logró salvarse gracias a un acuerdo provisional con varios miembros de una línea de crédito que le permitirá solventar sus deudas. Aún así, Ellison ha dejado claro que los riesgos cinematográficos continuarán.

En febrero del 2019, Annapurna y MGM crearon una empresa conjunta de distribución en el territorio norteamericano, para lanzar películas de la empresa en el mercado local y a bajo costo. La nueva compañía, que lleva por nombre United Artists Releasing, contará con los equipos de distribución de Annapurna y Orion Pictures (cuyas películas también se agregarán al catálogo), lo que significará sin duda una nueva etapa de triunfos para la productora.

El miedo tiene un rostro innovador

Blumhouse Productions es actualmente la responsable de buena parte de las películas de terror y suspense que han llegado a la pantalla grande durante los últimos años. La productora es quizás la compañía que maneja con mayor inteligencia proyectos del género y se ha convertido en una necesaria referencia del tema.

La productora fue fundada en el 2000 por Jason Blum, su actual presidente, pero fue en el 2007 cuando la productora alcanzó renombre con el asombroso éxito de Paranormal Activity de Oren Peli, que sigue considerándose una de las películas más rentables de la historia. Con una inversión de 11.000 dólares, la película recaudó la astronómica suma de 193,4 millones, lo que además de crear una franquicia que aún arroja buenos números, convirtió a Blumhouse en un activo de considerable importancia en el mundo del cine.

El modelo de negocios de Blumhouse se basa en su capacidad de crear pequeños éxitos instantáneos, que aunque no han llegado a convertirse en fenómenos de taquilla, siempre resultan rentables. Se trata además, de una combinación curiosa entre el género de terror y también, experimentos inusuales como la recién estrenada Black Christmas de la directora Sophia Takal. Las películas de Blumhouse además, siguen una fórmula que Blum repite hasta el cansancio “produce a pequeña escala y distribuye a lo grande”. En otras palabras, la mayoría de los proyectos de la productora, tienen un estricto presupuesto de entre 3 y 5 millones y disfrutan de los beneficios de la distribución de Universal Pictures, con quien tiene un acuerdo firmado que garantiza que sus films se distribuyan a lo largo y ancho de Norteamérica.

Hace unos meses, Blum explicó durante un evento que reunía a productores independientes de Hollywood, la forma en que distribuye el dinero, para obtener incluso ganancias mínimas en proyectos improbables. Según Blum, la cifra de sus presupuestos estándar tiene un motivo.

“El número de tres a cinco millones de dólares no fue escogido por medio del azar. Es la cantidad corresponde a lo que seríamos capaces de recuperar si las películas no consiguen un lanzamiento mundial (…) La cifra está pensado para que al menos recuperemos la inversión y podamos mantener nuestras puertas abiertas”.

Responsable de todo tipo de éxitos con el universo del terror, en el 2015 la productora se atrevió a dar el siguiente paso: Blumhouse Books, una editorial dedicada esencialmente al género del terror. El primer libro en publicarse fue la antología The Blumhouse Book of Nightmares: The Haunted City, en la que participan actores, actrices y directores entre los que se cuentan Ethan Hawke, James DeMonaco, o Scott Derrickson. El experimento ha resultado exitoso y para el 2020 ya se habla de un catálogo que podría incluir desde nuevos talentos hasta escritores consagrados.

El nuevo Hollywood ya está aquí. Y se está construyendo a base de audacia, inteligencia y osadía. ¿Llegó el momento en que las propuestas dejen de ser algo más que material prefabricado para obtener un éxito inmediato? Los esfuerzos de A24, Annapurna y Blumhouse parecen indicar que sí.