Joe Goldberg (Penn Badgley) se ha salido con la suya tras asesinar a Guinevere Beck (Elizabeth Lail) —y otras cuantas almas en desgracia— y en la segunda temporada de You está atravesando su purgatorio particular. Para escapar de la llegada repentina de Candance (Ambyr Childers), la exnovia que creía muerta y enterrada, se recluye en Los Ángeles, la ciudad que más odia del país. Está convencido de escapar a sus instintos más obsesivos, pero al conocer a la tierna Love (Victoria Pedretti) vuelve a caer en la senda de la destrucción.

La segunda temporada de esta exitosa serie de Netflix nos acerca de nuevo a la mente perturbada de Joe para mostrarnos al asesino como no lo habíamos visto antes. El monólogo interior de Joe nos revela que no quiere dejarse llevar por sus costumbres violentas, de modo que tenemos a un protagonista que lucha consigo mismo durante buena parte de la temporada.

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Joe culpa al amor de todos sus problemas y arrebatos violentos. Para él, es el amor el que lo lleva por el mal camino y el que lo convierte en una persona controladora, celosa y agresiva. Todo lo que Joe quiere es alejarse del amor —con minúsculas—, pero no es capaz de rechazar a Amor —con mayúsculas—. En este tira y afloja, en el que el trastorno va ganando terreno poco a poco, aparece una tentación irresistible: la encantadora Love.

Interpretada por una magnífica Victoria Pedretti, Love se convierte al instante en la ensoñación perfecta para Joe. Atractiva, inteligente, ingeniosa y rodeada de un aura de vulnerabilidad que hace saltar todas sus alarmas protectoras. Aunque por momentos es difícil sacarse de la cabeza a la temerosa Nell de La maldición de Hill House, Pedretti se lanza a los brazos de la comedia romántica con facilidad y sabe dotar a su personaje de una sensibilidad y atracción tal que el espectador también se queda embobado cada vez que sale en pantalla.

En contraposición con su acosador particular, que en esta temporada parece aún más taciturno y reservado que de costumbre, Love es un soplo de aire fresco que nos aleja por completo del ambiente encajonado y bullicioso del Nueva York de la primera temporada. Por su parte, Penn Badgley se mete de lleno en la mente de este personaje que resuena con el que aún es su papel más reconocido, el chico solitario de Gossip Girl. Lejos quedan ya los dramas de instituto de las altas esferas neoyorquinas de los dosmil, pero el aire de fracasado con encanto del protagonista de You es algo que a Badgley se le da muy bien.

No obstante, en esta temporada, Joe es, si cabe, más inquietante todavía. La expresión perdida de su rostro mientras escuchamos su incesante línea de pensamiento en voz en off no nos pasa desapercibida; igual que a algunos de los personajes, que recurren al humor para resaltar lo obvio y ridículo de sus constantes silencios en medio de las conversaciones. Aún así, esa voz en off sigue siendo lo mejor de la serie. No es un recurso que le salga bien a muchas series o películas. No hay más que pensar en la reciente Ad Astra y recordar el aburrido monólogo de Brad Pitt para cerciorarnos de que esta herramienta es un arma de doble filo. En You, sin embargo, es un gran acierto.

La voz de Joe está impregnada de personalidad, y es lo que más información nos da sobre el personaje; no solo por lo que cuenta, sino también por la entonación y el ritmo de sus palabras. Además, nos aporta la perspectiva necesaria para comprender sus retorcidas justificaciones y cómo se percibe a sí mismo. Joe se cree mejor que casi todos los que le rodean, con la superioridad moral típica de quien está habituado a la lectura y se cree más culto que quien prefiere lo audiovisual.

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Un entorno mucho más trabajado

En esta segunda temporada, se rompe en cierto modo su fachada de chico inteligente y seguro al mostrarnos fragmentos de su complicada niñez, de la que provienen la mayoría de sus miedos e inseguridades. Además, esta vez se ha rodeado de una serie de personajes originales que demuestran que la suya no es la única manera de ser una persona interesante.

Por ejemplo, sus vecinas, Delilah (Carmela Zumbado) y Ellie (Jenna Ortega), son dos hermanas jóvenes llenas de potencial. La primera es una periodista de investigación y cotilleos con olfato par destapar los mayores escándalos de Hollywood, y la segunda, una adolescente influida por todos los clichés de la generación Z, pero también con un vasto conocimiento sobre la historia del cine y una gran ambición.

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Por su parte, el entorno de Love nos ofrece varias perspectivas nuevas. La protagonista procede de una familia adinerada, pero sumida en las apariencias, secretos y malos tratos. Por eso, está rodeada de un grupo de amigos encantador que cuida de ella y demuestra que el amor no tiene que ser codependiente ni hacer daño. Lo cierto es que los personajes secundarios se suman a la muestra de diversidad que caracteriza a muchos de los originales de Netflix, con actores racializados y variedad de orientaciones sexuales y creencias.

Aunque sin duda el más interesante de todos es el hermano gemelo de Love, Forty, que representa al típico millonario joven que tuvo un único éxito en la industria cinematográfica y después se dio a las fiestas y las drogas y perdió el camino. Lo interpreta James Scully, una joven promesa que demuestra su abanico teatral al alejarse por completo de su anterior rol en Heathers, el remake seriéfilo de HBO del pasado año. Love y él tienen una relación tan estrecha que roza lo tóxico y dependiente, y Joe tiene que aprender a tolerar la presencia de esta tercera cabeza en su relación si quiere mantenerse cerca de ella.

El psicópata se mira al espejo

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La aparición de Candance es para Joe como el fantasma de las Navidades pasadas. Un recuerdo de la primera vez en que sus obsesiones asesinas salieron a la luz y una amenaza de cara a las autoridades. Pero no solo eso. Candance alcanza en esta temporada una mayor profundidad, aunque el personaje se mantenga casi siempre en las sombras, persiguiendo a Joe desde cierta distancia. Candance es la “exnovia loca” a la que nadie cree, y que sirve para ejemplificar la desprotección de las mujeres ante hombres como él.

Lejos de satirizar ninguno de los temas que trata, You emplea de nuevo todas sus herramientas de autoconsciencia para denunciar más de un aspecto de nuestra propia realidad. En esta ocasión, hablamos de drogadicción, abusos sexuales y de poder, violencia de género y diferencia de clases. El privilegio masculino no deja de ser un tema central en la serie. Incluso Joe es consciente de que ser un hombre blanco heterosexual le concede, como mínimo, el beneficio de la duda en contextos más que comprometidos.

La segunda temporada de You es una ficción llena de entretenimiento que sigue la línea de la anterior, pero que nos sorprende en nuevos giros y enfoques. Por primera vez, Joe se enfrenta a sus propias justificaciones y su convicción de ser una buena persona empezará a tambalearse, pero ¿es capaz de sobreponerse a las viejas costumbres?