La explicación del gran final de ‘Mr. Robot’

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Desde que Mr. Robot fue estrenada nos dimos cuenta de que no estábamos ante una serie común y corriente. Con el paso de las temporadas lo fuimos confirmando, y lo mismo sucedió con el cierre de la serie. Los episodios finales (que fueron emitidos como un especial de dos horas) echan la llave a la historia de Elliot Alderson de una forma que sorprendió muchísimo a los seguidores de esta serie creada por Sam Esmail.

Te recordamos no seguir leyendo si no has visto los episodios finales de Mr. Robot.

En varios de los recaps que estuvimos publicando durante las temporadas de Mr. Robot mencionamos que Esmail se esforzaba por “jugar con su público”, por ponernos pruebas, por mostrarnos muy poco o nada de lo que “verdaderamente” estaba ocurriendo con el protagonista, nuestro friend Elliot. Y con el final presentado se nos confirma que el creador de la serie llevó este recurso hasta sus últimas consecuencias.

En la primera parte del final, en el 4×11, que, cabe decirlo, comienza con la canción que todos queríamos oír en Mr. Robot , es decir con “Mr. Roboto”, Elliot “despierta” en un mundo ideal. Él es un feliz y exitoso trabajador de AllSafe!, empresa liderada por un Tyrell Wellick con un aire de genio atormentado y no de late boomer a punto del fracaso. Además Elliot está comprometido con Ángela y, lo mejor, sus padres son amorosos y buenos con él. Si bien sabíamos que aquella vida no podía ser real, poco más podíamos deducir a partir de ese mundo del revés. La que comienza a revelar la “verdad” es Krysta (o la terapeuta de esa realidad), quien le dice a Elliot (o al que hemos conocido como Elliot durante 4 temporadas) que él no es otra cosa que una parte más de Elliot llamada: The Mastermind.

La clave está en la explicación que extiende ante el confundido Elliot The Mastermind:

Para que puedas escuchar completamente la verdad, primero tenemos que hablar sobre el trastorno de identidad disociativo de Elliot. La primera personalidad se creó el día que Elliot saltó por la ventana: la personalidad protectora, la que Elliot creó para reemplazar a su padre, para protegerlo de situaciones intolerables: Mr. Robot. Más adelante en la vida, Elliot creó la personalidad de la madre, el perseguidor, culpando a Elliot por el abuso, insistiendo en que tenía que pagarlo. No mucho después de ella, llegó el Elliot más joven, a quien fusionó para manejar el abuso que no podía tolerar. Con eso, creó su propia familia.

Es entonces que literalmente aquel mundo comienza a desmoronarse, pues se sacude dándonos a entender que esa realidad es insostenible y que, como asegura Krysta, “es momento de ceder el control al verdadero Elliot”. La sorpresa ante esta revelación crece cuando Elliot The Mastermind nos dice (como lo ha hecho desde el primer episodio) “Supongo que no sabe de ti”, a lo que la terapeuta contesta mirando a la cámara que sabe muy bien que estamos ahí y se refiere a nosotros como: “Los principiantes que piensan que no son parte de esto, a pesar de haber estado allí desde que comenzó todo.”

Así que aquí se cae el teatro de The Mastermind y el mundo se sacude hasta que Elliot despierta en un hospital y ve a Darlene. Ella (la mejor hermana del mundo) le explica lo sucedido: que se salvó milagrosamente del accidente nuclear que sí logró evitar. También le dice que ella ha sabido al menos todo el año pasado que estaba tratando con una persona distinta a su querido hermano con el que creció. Y otra clave para comprender lo que sucedió en este intrincado final es precisamente la aclaración de Darlene:

Te estoy diciendo, esto es real. Estuve allí contigo durante todo esto: la fsociety, nuestro ataque a E Corp, Five / Nine, cuando fuiste a la cárcel, los bombardeos cibernéticos, nosotros robamos a esos malditos después de lo que ellos le hicieron a Angela. Angela, ella se fue. Lo mismo con Romero, Trenton, Mobley, Shayla. Elliot, no te mentiría: esto no está en tu cabeza.

Luego de esta revelación, otra más de este complejo y gran final de serie, The Mastermind se “retira”, y lo sabemos porque atraviesa un pasillo que lo lleva a una sala de cine en donde se encuentran las otras personalidades: Mr. Robot, Elliot jovencito y su madre. Él se sienta entre ellos y comienza a ver conmovido episodios de la vida del verdadero Elliot. Luego, vemos que el verdadero Elliot emerge (?) y Darlene lo saluda con otro talante, como si supiera que ahora sí es su verdadero hermano el que ha despertado.

Un gran final, muchas lecturas

Cuando una historia tiene un final como este, es decir, un final abierto a interpretaciones, es difícil llegar a un consenso, sin embargo, lo enriquecedor en estos casos es que la historia completa cambia de perspectiva, incluso es necesario revisitar las temporadas pasadas y reconocer las pistas, revalorar todo lo que creímos y dimos por hecho. Por eso podemos decir que Mr. Robot tuvo un final muy interesante, que todavía seguimos discutiendo y redescubriendo. Sam Esmail paga con creces el tiempo que se tomó en desarrollar este intrincado final y en contar la historia de Elliot (al menos la pequeña parte perteneciente a The Mastermind), pues al verdadero Elliot poco lo conocemos, porque, además, como bien dicen por ahí, el todo es mayor que la suma de sus partes.

Por último, la narración visual en Mr. Robot es fabulosa, pues la redención de la personalidad de Elliot, es decir, cuando sus partes están en la sala de cine viendo la vida de su huésped (¿o de ellos mismos?), nos habla de la sanación personal de un chico maltratado por la vida que se vio orillado a disociarse para hacer llevadera la terrible realidad. La clave de esto también lo da la Krysta del mundo ideal: “Sé por qué lo hiciste. Tu corazón estaba en el lugar correcto. Querías protegerlo, por eso cambiaste su pasado… pero era su futuro lo que realmente querías proteger”. Ahora lo comprendemos. Hasta siempre, friend.