Mujeres que inspiraron ‘For All Mankind’, la serie de Apple TV+

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For All Mankind es uno de los platos fuertes con los que ha arrancado Apple TV+, la plataforma de streaming de la compañía de Cupertino. La serie creada por Ronald D. Moore es una fabulosa ucronía de la carrera espacial, en la que Rusia, y no Estados Unidos, alcanza primero la meta más significativa de dicha competencia simbólica, política y científica: la Luna.

En la historia alternativa propuesta por Moore toma mucha importancia un grupo de mujeres piloto que entra a la difícil tarea de alcanzar la supremacía de Estados Unidos frente a la entonces Unión Soviética, su complejo rival en la Guerra Fría, que en la serie se extiende y se recrudece mucho más de lo sucedido en la vida real. Dichas mujeres pertenecieron a un programa llamado Mercury 13, y es destacado señalar que ese grupo sí existió, aunque el destino de ellas fue muy distinto al que se expone en For All Mankind. Acá repasamos su historia.

Las mujeres a las que se les arrebató el espacio

Con el propósito de no desvelar detalles relevantes de For All Mankind nos quedaremos solo con la idea de que la serie de Apple TV+ trae a su historia las mujeres que formaron parte del programa Mercury 13. Así que en adelante no hablaremos más de la serie, pero sí del grupo que existió en la vida real. Dicho programa fue creado a principios de los sesenta por William Randolph “Randy” Lovelace II con la finalidad de llevar al espacio a la primera mujer astronauta. Aquí debemos recordar que la carrera espacial como tal dio inicio cuando la URSS lanzó con éxito el Sputnik 1, el primer satélite artificial en alcanzar la órbita, y en adelante todos los avances en esta materia tendrían un gran peso político para ambas naciones. Tanto fue así que se le llama “La crisis del Sputnik” a la reacción de Estados Unidos frente al éxito del programa soviético, al que se le considera un punto clave de la Guerra Fría y un hecho que apuró el nacimiento del “National Aeronautics and Space Act” (NASA), así como otras medidas más que cambiarían el panorama político y científico de la época.

Una de las primeras mujeres para formar parte del programa de Lovelace fue Jerrie Cobb, una piloto destacada que para los 28 años ya había sido nombrada la mejor piloto en Estados Unidos. Ella se convirtió en la primera participante del secreto “Programa para la Mujer en el Espacio”, programa que, cabe señalar, no tenía permiso de la NASA pero que el doctor Lovelace estaba convencido que era pertinente frente a los pasos agigantados del país rival de la carrera espacial.

Las pruebas a las que fueron sometidas las mujeres fueron similares a las que se sometieron a los integrantes (todos hombres) del programa Mercury 7. Se sabe que Cobb y otras más de las participantes no solo pasaron las pruebas, sino que superaron con creces a los astronautas masculinos en varias de ellas. Pese a los resultados obtenidos y la conformación del grupo de 13 mujeres todas sobresalientes pilotos que habían pasado las duras pruebas para convertirse en astronautas, la NASA desestimó los resultados y desechó el proyecto arguyendo que las mujeres necesitaban un título de ingeniería y poseer experiencia en programas de pruebas para jets militares, cosa que no era posible para las mujeres en esos tiempos. Por supuesto que había una fuerte discriminación hacia el grupo por ser mujeres, y sencillamente no se dio la oportunidad a las pilotos, ni al desarrollo del programa.

El asunto no quedó ahí, pues Jerrie Cobb y Janey Hart presentaron el caso ante el senado con el fin de restaurar el programa, incluso escribieron al entonces presidente John Kennedy y hablaron con el vicepresidente Lyndon Johnson. A pesar de sus esfuerzos y de que el Congreso convocó a una asamblea para analizar el caso e investigar si hubo discriminación sexual al rechazar el programa, el testimonio de otra mujer terminaría de poner los clavos al ataúd del Maercury 13: el de Jackie Cochran, una piloto muy importante de la época (fue pionera de la aviación estadounidense) que, además, tenía un gran poder político y había apoyado el programa en sus primeras etapas. Ella expresó en la asamblea que incluir a mujeres en los programas de la NASA ralentizaría los apremiantes resultados que necesitaba el país.

Así fue como finalmente se zanjó todo el asunto y se “arrebató” el espacio a las mujeres del Mercury 13, y sería de esta forma por varias generaciones posteriores, pues fue hasta 1983 que una mujer, Sally Kristen Ride, se convertiría en la primera astronauta estadounidense. En este rubro fue la Unión Soviética quien también ganó la partida, pues Valentina Tereshkova fue la primera mujer en viajar al espacio en 1963, en el Vostok 6.

Más sobre esta historia con los testimonios de las mujeres que conformaron este grupo se puede consultar en Mercury 13, un excelente documental de Netflix muy interesante y emotivo. For All Mankind, por su parte, se puede disfrutar a través de Apple TV+.

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