Star Wars: el ascenso de Skywalker ha superado su primer fin de semana como el peor estreno de la nueva trilogía de esta saga que lleva siendo un icono de la cultura popular desde hace más de cuarenta años. Es la única que se ha quedado por debajo de los 200 millones de dólares recaudados en Estados Unidos en la apertura. Esto, sumado a otros factores, ha provocado que diferentes voces afirmen un supuesto fracaso de la franquicia para el rendimiento de Disney. ¿Es tan malo como parece?

La Casa de Mickey Mouse abrió sus puertas a la adquisición de Lucasfilm en octubre de 2012. Desde entonces, se han estrenado cinco películas basadas en el universo de Star Wars: los episodios VII, VIII y IX de la franquicia y dos filmes independientes, Rogue One y Solo. El CEO de la compañía, Bob Iger, declaró el pasado mes de noviembre que su estrategia con la saga de George Lucas no había sido la más acertada:

“Dije públicamente que creo que hicimos y lanzamos demasiadas películas en un corto período de tiempo. No he dicho que fueron decepcionantes de ninguna manera.”

En 2015, Disney lanzó la primera entrega de la nueva trilogía basada en el universo de Star Wars, El despertar de la Fuerza. Desde entonces, han estrenado una cinta por año hasta culminar con el esperado episodio IX, El ascenso de Skywalker. Mientras que la primera fue un bombazo absoluto en términos de taquilla y acogida por parte de los fanáticos de la lejana galaxia, las demás películas han ido disminuyendo su éxito general.

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El mayor de sus fracasos llegó en 2018 con Solo: una historia de Star Wars. El filme tuvo la peor acogida entre los lanzamientos de Disney y desinfló en gran medida el entusiasmo de la multinacional por este universo. Para Iger, una de las causas de este batacazo fue la acumulación de contenido a la que nos vimos sometidos en apenas cuatro años. “No he dicho que estoy decepcionado con su desempeño. Simplemente creo que hay algo tan especial en una película de Star Wars, que menos es más.”

A raíz de estos hechos, el planteamiento general de la saga dio un cambio de rumbo. Algunos de los contenidos que se habían planeado para años venideros transformaron su formato para convertirse en series. Es lo que ocurrió, por ejemplo, con la historia sobre Obi-Wan Kenobi. Aquí, claro, entran varios factores en juego, y es que el tirón de las series —y la apuesta de Disney por este formato para expandir sus universos— es innegable.

Desde luego, Disney juega una importante baza con sus estrenos directos al streaming y ha sabido dar un buen pistoletazo de salida en cuanto a este universo se refiere. The Mandalorian y, sobre todo, Baby Yoda, han triunfado entre los espectadores a un nivel inesperado. Tanto, que la falta de merchandising del pequeño protagonista ha sido la gran desilusión de las compras navideñas del 2019.

Por lo que respecta a los planes de futuro en este frente, no tendremos contenido original nuevo hasta 2021, cuando está planeado el estreno de la serie precuela sobre Cassian Andor. Más adelante, llegará también la serie sobre Obi-Wan Kenobi, protagonizada por Ewan McGregor, pero, por desgracia, aún no hay fecha de salida. Lo que sí es seguro es que, por el momento, tendremos que despedirnos de las trilogías vuelvan en Star Wars.

El peor estreno de la historia de Star Wars

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Star Wars, Disney

Decíamos que El ascenso de Skywalker había tenido un peor fin de semana de estreno que sus dos compañeras de trilogía, pero ¿se traduce esto en una decadencia de la franquicia? Con El despertar de la Fuerza, Disney se embolsó más de dos mil millones de dólares, recaudados a nivel mundial. El estreno de Los últimos Jedi fue un poco menos impactante, pero alcanzó la cifra total de 1332 millones de dólares.

En términos de ese primer fin de semana, el episodio VII sigue estando a la cabeza con casi 250 millones en Estados Unidos, seguido del episodio VIII, que alcanzó los 220 millones de dólares. El ascenso de Skywalker se queda bastante atrás de ambas, recaudando “solo” 177 millones, más cerca de los números que obtuvo Rogue One (155 millones de dólares el primer fin de semana) que de los otros episodios de la saga.

A pesar del descenso en las cifras, el resultado global de la trilogía es más que sobresaliente. Tanto El despertar de la Fuerza como Los últimos Jedi fueron los estrenos más potentes de sus respectivos años. En 2019, El ascenso de Skywalker ha tenido importantes competidores en esta batalla, pero ha conseguido quedar segunda, solo por detrás de la invencible Vengadores: Endgame, que recaudó casi 360 millones de dólares en sus primeros tres días. De hecho, en el ránking por los estrenos más cuantiosos de los últimos años, solo hay dos películas que superen a la nueva trilogía de Star Wars, y también son propiedad de Disney: Vengadores: Infinity War y Vengadores: Endgame.

En cuanto a la trayectoria de Star Wars en la carrera por las películas más taquilleras de todos los tiempos, el triunfo de Una nueva esperanza es innegable. Según la lista ajustada de recaudaciones, el episodio IV de la saga se colocaría en el segundo puesto, solo por detrás de Lo que el viento se llevó. La nueva trilogía no se queda muy atrás, ya que El despertar de la Fuerza ocupa el undécimo lugar.

Todas las películas de Star Wars sacadas bajo el paraguas de Disney han superado los mil millones de dólares de recaudación total y han aguantado más de cincuenta semanas en cartelera. La excepción es Solo: una historia de Star Wars, la oveja negra de la familia de la que la compañía del ratón no quiere oír hablar. Se estrenó en 2018, pero apenas alcanzó los 400 millones de dólares en todo el mundo y se retiró totalmente de las salas a las 31 semanas.

Aunque El ascenso de Skywalker haya tenido un estreno más flojo, en términos comparativos con las otras cuatro cintas de Disney, sus números no son para nada desdeñables. Lo que es más, se está manteniendo mejor que las dos entregas anteriores, al menos en Estados Unidos. Con respecto al día de su estreno, la recaudación del episodio IX seis días después ha descendido un 64%, mientras que la del episodio VII lo hizo un 68%, y la del episodio VIII, un 83%.

En España, El ascenso de Skywalker ha sido el tercer mejor estreno del año con sus 5,44 millones de euros recaudados, por detrás de Vengadores: Endgame y El rey león. A pesar de todo, también aquí ha tenido peor estreno que los dos episodios, que lograron 7,9 millones y 6,56 millones de euros, respectivamente.

La inversión de Disney

En 2012, Disney compró Lucasfilm por valor de más de cuatro mil millones de dólares, pese a las reticencias iniciales de George Lucas, que dudaba a la hora de ceder los derechos de su creación más preciada. Para finales del año pasado, **la compañía ya habría recuperado con holgura su inversión*, al haber recaudado casi cinco mil millones de dólares entre las cuatro películas estrenadas hasta el momento.

A esto habría que restarle los gastos de producción de cada una de ellas, que oscilan entre los 200 y los 300 millones de dólares y después ajustar sus ganancias por el merchandising, los cómics y novelas del universo Star Wars, la comercialización posterior de películas en DVD y Blu-Ray, así como los videojuegos y demás material secundario. Aunque no podemos totalizar esta ecuación, está claro que Disney sabe rentabilizar el su inversión.

De hecho, uno de los analistas de comScore definía este movimiento de la compañía como “una de las compras más inteligentes de la historia”, según un artículo de la CNBC. Incluso teniendo en cuenta el susto que se llevaron ante el batacazo de Solo: una historia de Star Wars y el descontento de los fans tras Los últimos Jedi, Disney ha sabido manejar la situación y seguir beneficiándose de la franquicia.

En lo que sí que se ha notado un creciente desasosiego es en el plano del merchandising y las ventas de productos asociadas a Star Wars. Mientras que este tipo de ingresos para Disney fue en aumento hasta 2015, tras el estreno de El despertar de la Fuerza empezaron a decrecer. El último informe de la compañía, de 2018, registraba una nueva pérdida del 4% con respecto al año anterior, lo que afianzaba la tendencia negativa de este aspecto.

La culpa del fenómeno parece recaer casi por entero en la galaxia de Lucasfilm. El año fiscal de la compañía ocupa de septiembre a agosto, por lo que, en estos términos, su 2018 estuvo marcado por tres grandes estrenos: Los últimos Jedi, Solo: una historia de Star Wars y el videojuego Battlefront II. Tres productos fuertes lanzados en un corto espacio de tiempo, pero que, sin embargo, no consiguieron los resultados esperados. Los ingresos totales por merchandising de la franquicia descendieron en lugar de aumentar, un hecho que resalta aún más en comparación con los potentes resultados de Marvel.

En general, el merchandising de Star Wars nunca ha sido el fuerte de esta saga. Muchos fans se quejan por lo repetitivo de las figuras de acción de los protagonistas y no ha ayudado que la nueva trilogía abuse tanto de las referencias a antiguos personajes o que el fandom más tóxico haya generado un odio irracional hacia algunos de los nuevos, como pasó con Rose Tico.

De todas formas, los productos que no suelen aquejarse de estos problemas también han sufrido un revés, ya que hemos asistido a un descenso en la venta de cómics y novelas de la franquicia. Por el momento, el merchandising más vendido es el de El despertar de la Fuerza, seguido por el de Rogue One y el de Los últimos Jedi. Tal vez esta situación cambie ligeramente cuando los fans puedan adquirir los productos de Baby Yoda.

La galaxia queda muy muy lejana para China

El mercado chino no ha recibido el final de la trilogía con los brazos abiertos. Su estreno en el gigante asiático apenas ha recaudado 12 millones de dólares en el primer fin de semana, pero esto no es una novedad. Mientras que algunas argumentan que el batacazo en la taquilla china se debe al enfoque de la nueva trilogía, lo cierto es que el universo de Lucasfilm nunca funcionó bien allí. El pasado año, Donnie Yen, uno de los actores de Solo, explicaba esta situación de forma contundente:

“La audiencia china no ha crecido con la cultura de ‘Star Wars’, así que desgraciadamente no funcionan aquí. Marvel es mucho más fácil de entender. ‘Star Wars’ tiene todo un universo. Marvel, desde los trajes, hasta la música, los iconos y las estrellas, hace mucho más fácil acercar la brecha entre la película y la audiencia

La trilogía original de Star Wars nunca tuvo un gran estreno en China, como sí ocurrió en muchos otros países. En 1977, el país estaba sumamente empobrecido y las cintas de George Lucas apenas tuvieron impacto. Por tanto, ni las precuelas ni la nueva trilogía, sumidas como están en la necesidad de imprimir de nostalgia cada entrega, no han conseguido atrapar al público chino.

Mientras que otras marcas, como los Vengadores, llegan mejor al público asiático, Star Wars nunca ha conseguido hacerse un hueco en su mercado. Yen protagoniza la exitosa franquicia Ip Man que, de hecho, ha estrenado el pasado fin de semana su cuarta y última entrega, y se ha posicionado como la primera de la taquilla china. Para el actor, la razón del fracaso de Star Wars es sencilla: “No creo que muchos directores occidentales se hayan tomado su tiempo para analizar el mercado asiático. Por eso muchas películas americanas no funcionan aquí”.

La estrategia a largo plazo

Disney no ha fracasado con su compra de Lucasfilm, aunque haya habido algunos baches en el camino. Ya ha rentabilizado su inversión en la franquicia y ahora busca expandir sus ganancias con un cambio en la estrategia de estrenos original. Por el momento, sabemos que se están centrando en la producción de series para Disney+, incluida una inesperada séptima temporada de Clone Wars que se estrenará el próximo mes de febrero.

En cuanto al terreno cinematográfico, la incógnita es permanente. Sabemos que las trilogías están descartadas por el momento, aunque el proyecto del que se desmarcaron David Benioff y D. B. Weiss recientemente parece seguir en pie. También sigue sobre la mesa la trilogía que se anunció en 2017 y que quedaba a cargo Rian Johnson, el controvertido director de Los últimos Jedi. Sin embargo, tras el puñetazo a su película que ha sido El ascenso de Skywalker, no sería de extrañar que hubieran dejado de lado su particular visión sobre el universo de Star Wars.

Por su parte, sabemos que Disney tiene el ojo puesto sobre Kevin Feige para que dirija una nueva película en la galaxia, aunque no ha habido ninguna otra actualización sobre el tema. Está claro que los directivos de Mickey Mouse quieren replicar el éxito del Universo Cinematográfico de Marvel y emplear para ello a la mente detrás de sus veinte películas parece la estrategia más lógica, pero, por ahora, no hay fechas ni pistas sobre el argumento.

Además, se habla de otra película para 2022, ambientada en el universo de la franquicia, pero alejada por fin de la familia Skywalker, para la que Kathleen Kennedy, CEO de Lucasfilm, ya tendría director. De nuevo, una información minúscula acompañada de muchos interrogantes sin respuesta. Entre ellos, la verdadera viabilidad de una película impulsada por Kennedy, cuyo contrato finaliza en 2021 y sobre su futuro en la compañía más allá de esta fecha no se sabe nada por el momento.