El 13 de abril de 2016, el fallecido gran Kobe Bryant jugó su último partido con el uniforme de Los Angeles Lakers. Como todos sabemos, salió con una gran actuación esa noche, perdiendo 60 para llevar a los Lakers a una victoria contra un formidable equipo de Utah Jazz. La página oficial de Twitter de los Lakers les pidió a varias celebridades y jugadores que revivieran sus propias experiencias personales durante esa noche histórica, y produjo un par de historias increíbles del líder de Maroon 5 Adam Levine y la leyenda del fútbol David Beckham.

Para Levine, se trataba de compartir la experiencia con su hermano:

Si observa de cerca, puede ver a @adamlevine y su hermano perdiendo la cabeza en el último cubo de Kobe. #ThankYouMamba pic.twitter.com/KhDtgfh5QT

– Los Angeles Lakers (@Lakers) 28 de mayo de 2020

El deporte tiene una forma única de unir a las personas. Esto va más allá de practicar el deporte, ya que la camaradería que se produce al animar al mismo equipo (o, a veces, incluso a equipos opuestos) solo tiene la capacidad de acercar a amigos y familiares. Esto es exactamente lo que hizo que este momento fuera tan precioso para Levine, ya que compartió este recuerdo duradero con su hermano menor.

En cuanto a Beckham, quien nació en Los Ángeles desde que se mudó a los Estados Unidos en 2007 para llevar su talento a la MLS, sabía que sería una noche especial. Después de haber estado en la etapa más grande de su deporte también, Beckham comprende la presión de este tipo de momentos. También sabe que los mejores se acercan al plato cuando las luces son más brillantes, y esto es exactamente lo que hizo Kobe en esa fatídica noche.

“Todos sabíamos que Kobe iba a hacer algo especial ese día, porque así es como terminan los grandes atletas”. – David Beckham #ThankYouMamba pic.twitter.com/FHB6QeJ2aU

– Los Angeles Lakers (@Lakers) 28 de mayo de 2020

En realidad, solo han pasado cuatro años desde que Kobe lo colgó, pero después de todo lo que ha sucedido desde entonces, el recuerdo ahora se siente como si fuera una vida. Sin embargo, una cosa está clara: nunca volveremos a ver a otro Kobe Bryant.