SALT LAKE CITY – Perdí demasiado tiempo tratando de comenzar esta columna. Seguí con eso. Me superé. Me imaginé que eso es lo que Jerry Sloan me habría entrenado para hacer. Tome la “L” creativa, presione, comience el trabajo, vuelva a centrarse, realice un turno de día honesto, en lugar de tratar de pretender ser algo que no soy.

No todos tienen un “radar impostor”, pero Sloan estaba entre ese grupo selectivo que podía detectar un alma falsa desde una milla de distancia. Sloan nunca tuvo mucho tiempo para teatro forzado. No seas un pavo real. No seas un matón. Ser uno mismo. Y siempre, siempre respeta todo y a todos. Es por eso que desafió a Dennis Rodman a una pelea. Es por eso que desafió a Jerry Stackhouse a una pelea. Es por eso que desafió a Kenyon Martin a una pelea. Es por eso que desafió a Rasheed Wallace a una pelea.

Todo ello con traje, corbata, zapatos de vestir, su peinado plateado …