En Montecarlo 2016, Rafael Nadal reclamó su primer título notable desde Roland Garros 2014, venciendo a Gael Monfils por la novena corona en el Principado. El español igualó los 28 títulos Masters 1000 de Novak Djokovic después de una agotadora victoria por 7-5, 5-7, 6-0 en dos horas y 46 minutos, levantando el 68º trofeo ATP en una carrera y extendiendo su racha a al menos uno en el último 13 años.

Rafa se vio obligado a excavar profundamente en los dos primeros sets para reclamar la 48a corona ATP en arcilla, con Monfils dando su 120% tanto física como mentalmente en los primeros dos sets, manteniéndose en contacto con el mejor cortesano de arcilla durante dos horas antes de lentamente desvanecimiento de la corte.

La multitud en la cancha central tuvo la oportunidad de ver casi todo lo que un partido en arcilla podía ofrecer, con una lucha física y mental increíble desde el primer punto, hacia manifestaciones de línea de base extendidas, ganadores precisos y precisos, defensa alucinante y transición al ataque modo.

En resumen, ¡fue uno de los mejores partidos de 2016 y una final memorable que será recordada por años! Para Gael, fue el torneo de una carrera hasta ese momento a pesar de que reclamó otros cinco títulos, jugando un gran tenis en los primeros cinco encuentros en el camino a la final y también contra Rafa por dos sets.

Hubo 13 quiebres de servicio en total (cinco en el primer y segundo set cada uno) y Nadal tuvo los números de su equipo para una merecida victoria, necesitando que su mejor tenis prevaleciera al final. Monfils sabía cómo desafiar a Nadal ese día, manteniéndose en manifestaciones el tiempo suficiente para crear la oportunidad del ataque y cambiando el ritmo de sus disparos para mantener a Rafa fuera de la zona de confort.

Creó un punto de quiebre en el tercer juego, pero Nadal lo salvó con un ataque bien construido, llevando el juego a casa y robando el servicio del rival en el siguiente para una ventaja temprana. Aún así, el español no pudo cimentarlo, se rompió en el juego cinco para mantener al oponente en el lado positivo del marcador.

Gael repelió dos oportunidades de quiebre en el próximo juego antes de que Nadal lo rompiera en 4-3, construyendo la ventaja pero aún no terminando el trabajo. Monfils se defendió para prolongar el ya largo primer set, convirtiendo la tercera oportunidad de quiebre en ese noveno juego y borrando tres puntos de set en su servicio en el siguiente para nivelar el marcador en 5-5.

Manteniéndose enfocado, Nadal aprovechó otro descanso en 6-5 para finalmente sellar el set después de 73 minutos, acercándose al título y esperando un trabajo más directo en el set número dos. Rafa también comenzó fuerte en el segundo set y parecía que Monfils ya no podrá seguir ese ritmo.

No obstante, un francés inspirado demostró estar completamente equivocado, ya que continuó empujando a Nadal al límite y luchando por cada punto. Gael fue el primero en romper, robando el servicio de Rafa en el juego tres y abriendo una brecha de 3-1 después de salvar tres oportunidades de descanso en el cuarto juego, lo que le dio un gran impulso de confianza.

Al estar en peligro de caer dos quiebres, Rafa repelió una oportunidad de descanso crítico en el juego cinco para mantenerse dentro de un déficit de descanso, el que recuperó en el juego seis para nivelar el marcador en 3-3. Los jugadores intercambiaron otro par de descansos en los juegos siete y ocho, estableciendo una conclusión apretada del set y manteniendo a la multitud al borde de sus asientos.

¡Esta vez, fue Monfils quien mantuvo la compostura mejor, rompiendo a Nadal en el juego 11 y cerrando otro maratón en su servicio, enviando el choque a un decisivo que podría haber durado tres horas y media!

Después de ver casi todo lo que el tenis puede producir en los primeros dos sets, Gael no tenía nada en el tanque para mantenerse competitivo en el decisivo, con Rafa aprovechando al máximo ese hecho. El español perdió solo cuatro puntos en el servicio y quebró a Monfils tres veces para un mando de 6-0, terminando el partido de una manera completamente diferente a la que corrió en los primeros dos sets.

El francés ganó solo cinco puntos detrás del tiro inicial, incapaz de aguantar en ninguno de los tres intentos y permitiendo a Nadal terminar el encuentro con un fantástico golpe de derecha en la línea final, terminando su sequía de casi dos años sin un gran título.