En 2008 y 2013, Stan Wawrinka tuvo la oportunidad de luchar por la corona del Masters 1000 en Roma y Madrid, perdiendo ambas finales ante Novak Djokovic y Rafael Nadal antes de avanzar al tercero en Montecarlo en 2014. En las semifinales, Stan derrotó a David Ferrer (David derrotó a Rafael Nadal en los cuartos) 6-1, 7-6 en una hora y media para establecer el choque contra su compatriota Roger Federer en una final totalmente suiza.

Fue su décimotercero encuentro en el Tour y la sexta victoria para los suizos, el tercero consecutivo después de Oeiras y las Finales ATP el año anterior, dominando en el primer partido y trayendo un apretado segundo set a casa en el desempate para avanzar a la final.

Stan perdió 19 puntos en diez juegos de servicio, evitando las oportunidades de descanso y manteniendo la presión sobre Ferrer todo el tiempo. El español se rompió dos veces en el primer partido, se mantuvo en contacto en el set número dos pero no pudo forjar un decisivo, perdiendo el interruptor 7-3 para impulsar a Wawrinka.

El suizo tenía la ventaja en la cancha todo el tiempo, golpeando a muchos más ganadores que su rival y también forzando más errores de la raqueta de Ferrer. Como se esperaba, Stan tuvo que rociar más errores no forzados, pero eso no le costó mucho ya que tenía la ventaja de su lado de principio a fin.

Estuvieron codo a codo en los intercambios más cortos y extendidos, con Wawrinka creando el amortiguador crucial en las manifestaciones de rango medio donde dejó a Ferrer muy atrás para celebrar la victoria en sets corridos. Stan ya se adelantó en el juego dos con un ganador de derecha en la red, confirmando el quiebre con una retención en 15 y aterrizando un ganador de devolución de derecha para tomar otro descanso y abrir una brecha de 4-0.

David obtuvo sus únicas oportunidades de quiebre en el próximo juego, negado por golpes poderosos del suizo que los defendió y trajo el juego a casa con un ganador de derecha para correr con una ventaja de 5-0. En la forma en que jugó todo el set, Stan terminó con un ganador de revés en el juego siete después de solo 32 minutos, luciendo fuerte en la cancha y esperando más de lo mismo en el set número dos.

Allí, David salvó una oportunidad de quiebre en el primer juego para ganar confianza, con ambos jugadores sirviendo bien en los juegos restantes para alcanzar un desempate, un triunfo imprescindible para el español. Wawrinka lo abrió con un ganador de derecha, aterrizando el de su revés en el cuarto punto para otro mini descanso y subiendo 5-2 después de un tiro perfecto.

Ferrer cometió un doble error al encontrarse 6-2 abajo, lo que le permitió a Wawrinka cerrar el trato en el décimo punto y completar una actuación maravillosa en un día gris y frío en Montecarlo.