Tomas Berdych fue uno de los jugadores más consistentes en el nivel Masters 1000 junto a Roger Federer, Rafael Nadal, Novak Djokovic y Andy Murray, alcanzando muchos cuartos de final y semifinales, pero por lo general no logró dar un paso decisivo y luchar por el título.

Una de esas oportunidades raras llegó en arcilla azul en Madrid 2012, derrotando a Juan Martín del Potro 7-6, 7-6 para establecer el choque final contra Roger Federer. Fue una batalla increíble entre dos jugadores agresivos y contundentes, con dos pausas en cada lado y 79 puntos en el recuento de ambos.

Berdych tuvo más ganadores y más errores no forzados, se apresuró a la red e intentó mantener los rallies en su raqueta. Del Potro también tuvo sus roles, ganando cinco oportunidades de quiebre y convirtiendo solo dos, perdiendo terreno en las etapas finales de ambos desempates para terminar su viaje en las semifinales.

Dos de esas oportunidades de quiebre llegaron en el primer juego del partido, con Berdych manteniéndose tranquilo para borrarlos a todos y evitar un revés temprano. Lo que no pudo lograr en ese momento, del Potro arregló dos juegos más tarde, logrando un perfecto ganador de cross-back de pista cruzada para abrir una brecha de 2-1, aguantando con un ganador de servicio en el próximo juego para consolidar la ventaja y establecer un buen ritmo.

Ambos jugadores sirvieron bien hasta el décimo juego, cuando el argentino tuvo la oportunidad de cerrar el primer partido, solo para sufrir una ruptura en el amor que mantuvo a Tomas en contención. De 5-1 en el desempate, Del Potro subió de nuevo a 5-5, logrando un revés en el siguiente punto y permitiendo a Berdych cerrar un primer partido agotador con un ganador de derecha cruzado después de 68 minutos.

Con el impulso de su lado, el checo aprovechó un descanso temprano al comienzo del segundo set, manteniéndose adelante hasta el sexto juego cuando Juan Martin retiró el descanso después de forzar un error del oponente, nivelando el marcador en 3-3 y produciendo Más drama y emoción.

Ambos jugadores sirvieron bien en los juegos restantes para establecer un desempate donde Berdych ganó una ventaja de 6-5 con dos ganadores del servicio, negado en el punto de partido por un as del argentino que estaba dando lo mejor de sí para mantenerse en contacto.

Aún así, roció un error de revés en el siguiente punto y Tomas selló el acuerdo con un ganador aplastante unos momentos más tarde, avanzando a su tercera final Masters 1000 y la primera desde Miami 2010.