2. Enfóquese primero en la simplicidad, luego aproveche el éxito

Evite las RPM complicadas. Mantenlo tan simple como puedas y construye el éxito de forma incremental. Uno de los tipos más eficaces de RPM es la llamada telefónica. Por ejemplo, nuestros sistemas de salud utilizan llamadas telefónicas estructuradas de alta con el paciente, que pueden ser realizadas por miembros del personal o por un sistema telefónico automatizado.

Existen enfoques simples de RPM para una serie de enfermedades. La ICC es una de ellas porque la monitorización del paciente es sencilla; Por lo general, implica que los pacientes usen una báscula para registrar su peso. Si el peso comienza a aumentar, puede manejar rápidamente la situación antes de que ocurran problemas. La diabetes es otro buen ejemplo; si controla el nivel de azúcar en sangre de un paciente, es fácil intervenir.

Los problemas que supervise deben ser aquellos que pueda abordar con una acción como cambiar la medicación de un paciente o aumentar la dosis.

3. Elija los dispositivos que mejor se adapten a sus necesidades

Los hospitales tienen varias opciones para administrar dispositivos RPM. Algunos administran todo el proceso internamente: el proveedor compra y configura los dispositivos para que ingresen los datos del paciente en la historia clínica electrónica. Algunas empresas contratan empresas para que se encarguen de todo el proceso de RPM, incluida la gestión de casos. Cada hospital debe elegir el enfoque que funcione mejor para sus pacientes y su personal.

Al tomar esta decisión, debe comprender dónde tiene la experiencia y el ancho de banda necesarios. Los dispositivos pueden romperse o funcionar mal, y no puede dejar que los pacientes solucionen los problemas por su cuenta o abandonarán el esfuerzo. Decida qué está dispuesto a asumir y qué es rentable.

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4.Asegúrese de que los objetivos y los procesos sean claros

Lo más importante para comunicar sobre RPM es por qué lo está haciendo. Tanto el personal como los pacientes deben creer en lo que está haciendo; de lo contrario, la participación se desvanecerá rápidamente.

Adapte la comunicación hacia cada grupo. Tanto los médicos como los pacientes deben comprender la capacitación que reciben: los pacientes deben demostrar que pueden enviar su peso electrónicamente; si no pueden, necesitan más formación. Los médicos deben poder determinar qué pacientes tienen problemas.

Cuando ejecuta un programa RPM, también debe asegurarse de que la tecnología funcione. Por ejemplo, si envía a un paciente a casa con una báscula que depende del acceso a Internet, pero el paciente no tiene Internet en casa, debe encontrar una manera de proporcionárselo, por ejemplo, a través de un dispositivo celular.

En última instancia, asegúrese de tener procesos para emergencias. Si un paciente informa un aumento de peso abrupto y masivo o síntomas psiquiátricos alarmantes, las expectativas de respuesta casi en tiempo real deben ser claras para todas las partes interesadas.