Aunque estos días haya bastante controversia respecto a si la década acaba esta Nochevieja o no, lo que está claro es que estamos a punto de entrar en los años 20 del siglo XXI y eso invita a echar la vista atrás y hacer un resumen de lo acontecido en el mundo desde 2010.

En ciencia ha habido mucho de lo que hablar. Especialmente los campos de la astrofísica y la genética han experimentado una gran revolución, con hallazgos históricos, que a buen seguro serán comentados durante siglos. Pero no es necesario esperar tanto para hablar sobre ellos. Hoy puede ser un buen día para recordarlos.

La primera célula sintética

En 2010, científicos del Instituto J. Craig Venter anunciaban que habían conseguido crear la primera célula sintética de la historia.

Previamente, en 2008, se había sintetizado por primera vez el genoma artificial de una bacteria, concretamente Mycoplasma genitalium. No obstante, esta vez fueron más allá y lograron reproducir los genes de una bacteria Mycoplasma mycoides, para luego introducirlos en un citoplasma al que previamente habían extraído su ADN natural. El resultado fue una célula artificial, a la que bautizaron como JCVI-syn1.0. Pero la cosa no quedó ahí, pues más tarde comprobaron que al cultivarla en el laboratorio era capaz de reproducirse como lo haría cualquier bacteria, de ahí que el propio Craig Venter la definiera como “la primera especie autorreplicante que hemos tenido en el planeta, cuyo padre es un ordenador”.

Más tarde, en 2014, repetirían el proceso al sintetizar uno de los cromosomas de la levadura de la cerveza. Era la primera vez que se generaba artificialmente parte del material genético de una célula eucariota o, lo que es lo mismo, con su ADN confinado en el interior de un núcleo. Este nuevo procedimiento sirvió para ensayar la posibilidad de eliminar genes que no fueran esenciales; algo que, de nuevo, hicieron en 2016 con el desarrollo de JCVI-syn 3.0, una nueva bacteria artificial que incluía esta cualidad. Más tarde, este mismo 2019, estos científicos han ido más allá, con la creación de JCVI-syn 3.A, una nueva versión mejorada; que, gracias a la adición de unos pocos genes, es capaz de crecer más rápido que la anterior.

En cuanto a la levadura de la cerveza, en 2016 se logró sintetizar otros cinco cromosomas, consiguiendo tener 6 de los 16 que posee en total.

El bosón de Higgs

FABRICE COFFRINI

En 2012 tuvo lugar la confirmación del que a día de hoy se considera uno de los hallazgos científicos más importantes de lo que va del siglo XXI: el “descubrimiento” del bosón de Higgs.

Esta partícula, conocida también como la partícula de Dios, había sido teorizada en 1964 por el físico Peter Higgs. Sin embargo, hasta entonces no se había podido confirmarse su existencia.

Finalmente el gran hallazgo tuvo lugar en el Gran Colisionador de Hadrones del CERN, que había sido construido precisamente con ese fin. Desde allí, el 4 de julio se anunciaba que habían logrado observar una partícula consistente con la propuesta de Higgs, sin la cual el modelo estándar de la física no podría funcionar correctamente. Sin embargo, serían necesarios más datos para confirmarlo. Más tarde, el 14 de marzo de 2013, anunciaban el hallazgo de una nueva partícula, que cuadraba aún más con lo que sería el enigmático bosón.

Detección de ondas gravitacionales

SXS

El 11 de febrero de 2016, tuvo lugar otro de esos grandes hallazgos de la historia de la ciencia, que sirven para confirmar las teorías que un físico había hecho varias décadas atrás.

En esta ocasión fue una propuesta de Albert Einstein la que tuvo su confirmación, a través del descubrimiento por parte de los laboratorios Advanced LIGO de las primeras ondas gravitacionales.

Estas ondas son “ecos” muy suaves, producidos por alguno de los fenómenos más violentos del universo, que sirven para entender mejor fenómenos como la explosión de supernovas, los estallidos de rayos gamma o incluso el Big Bang. Son así de importantes porque su aparición coincide con una perturbación en el espacio-tiempo que da la razón a lo que Einstein describió con su teoría de la relatividad general.

Aquella primera onda, al igual que la segunda, descubierta cuatro meses más tarde, procedía de la colisión de dos agujeros negros. Desde entonces, gracias a la tecnología que permitió el primer hallazgo, se han detectado más de una decena de estas ondas.

Avances en edición genética

Aunque la historia de CRISPR-Cas9 se remonta a 2003, cuando el español Francis Mojica descubrió unas repeticiones regularmente espaciadas en el genoma de las arqueas, que les servían como sistema de inmunidad, la técnica de edición genética fue descrita por primera vez en 2012, en un estudio publicado en Science por Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier. En él, mostraban cómo aquellas repeticiones, unidas a la proteína Cas9, se podrían utilizar para posicionarse en una región concreta del genoma de cualquier ser vivo y modificarla, como si de un “corta-pega” genético se tratara.

Desde entonces han sido muchos los avances que se han obtenido gracias a esta herramienta, tanto a nivel agroalimentario como en investigación biomédica. No obstante, se sigue considerando poco ética su utilización in vivo, en humanos, especialmente si es para fines que puedan obtenerse de otra forma más segura. Esto es así porque aún queda mucho que investigar al respecto, para evitar algunas de los efectos adversos que puede conllevar el procedimiento.

Es precisamente por eso por lo que resulta tan esperanzadora una nueva técnica, llamada prime editing, que ha sido presentada este año como una versión mejorada del CRISPR-Cas9, que reúne todas sus ventajas, pero evitando sus inconvenientes.

La primera foto de un agujero negro

El 10 de abril de este mismo año, celebramos otro de los hallazgos más importantes de lo que va de siglo. Por primera vez, podíamos ver la imagen de un agujero negro, concretamente el formado en la galaxia M87.

En realidad, lo que veíamos no era el agujero negro en sí, pues sería imposible fotografiarlo, sino la silueta que dibuja la materia al girar a su alrededor antes de ser engullida por la oscuridad. Aun así, fue una gran noticia, lograda gracias a un equipo internacional de más de 200 personas y una red de radiotelescopios distribuidos por todo el mundo.

La era de los viajes espaciales

Ha empezado la era de los viajes espaciales. Este mismo año celebrábamos el 50 aniversario de la llegada del primer ser humano a la Luna, pero todavía tenemos muchos logros similares que celebrar. La NASA, así como otras agencias espaciales del resto del mundo, planean mandar a alguien pronto al satélite, posiblemente una mujer.

También podría ser una astronauta femenina la primera persona en poner un pie en Marte, otra gran hazaña que se planea para un futuro próximo.

Mientras tanto, en los últimos años de esta década hemos conocido grandes hitos en el ámbito de las misiones espaciales. En agosto del año pasado, por ejemplo, la sonda Parker, de la NASA, se convertía en el objeto creado por el ser humano que más se ha acercado hasta el Sol de momento.

Este fue uno de los grandes hitos espaciales de 2018, un año que quizás no resultó tan prolífico como 2019, ya que en esta ocasión hemos podido ver cómo la NASA colocaba una sonda en el objeto más lejano del astro rey al que jamás se ha viajado, mientras que la agencia espacial china lograba aterrizar en la cara oculta de la Luna, consiguiendo incluso hacer germinar una semilla en su superficie.

Otras misiones, como la japonesa Hayabusa-2, que ha logrado extraer con éxito muestras del asteroide Ryugu, o la internacional Insight, que hacía lo propio en el planeta rojo, han sido algunas de las que todavía tienen mucho que contarnos en estos años 20 que están por venir. Nueva década o no, se presenta muy prometedora. Tiene 10 años muy completos a los que superar, pero seguro que no nos defrauda.